Tendinopatías: qué son, por qué aparecen y cómo puede ayudar la fisioterapia
- Paola Guevara

- Jul 8
- 14 min read
El dolor en un tendón suele comenzar de forma discreta. Al principio aparece únicamente después de hacer ejercicio, al terminar una jornada laboral o al realizar un movimiento específico. Muchas personas deciden ignorarlo porque desaparece con el descanso. Sin embargo, con el paso de las semanas ese dolor puede hacerse cada vez más frecuente, aparecer con actividades cotidianas e incluso limitar acciones tan simples como levantar el brazo, subir escaleras, correr o cargar una bolsa del supermercado.
Las tendinopatías representan una de las causas más frecuentes de consulta en fisioterapia y medicina deportiva. Pueden afectar tanto a deportistas como a personas sedentarias, trabajadores de oficina, profesionales que realizan movimientos repetitivos o cualquier persona cuya carga física supere la capacidad de adaptación de un tendón.
Durante muchos años se utilizó el término tendinitis para describir prácticamente cualquier dolor en un tendón. Sin embargo, hoy sabemos que en la mayoría de los casos no existe un proceso inflamatorio como tal. Por esta razón, el término tendinopatía describe de forma más precisa los cambios que pueden presentarse en el tejido.
En Jing Clínica de Rehabilitación Física, entendemos que el objetivo del tratamiento no debe limitarse a disminuir el dolor. También buscamos identificar por qué apareció la lesión y qué factores están impidiendo que el tendón recupere su capacidad para soportar carga y movimiento. Este enfoque permite diseñar un programa de rehabilitación adaptado a las necesidades, actividades y objetivos de cada paciente.
En este artículo conocerás qué son las tendinopatías, por qué aparecen, cuáles son sus síntomas y cómo la fisioterapia puede formar parte de un tratamiento integral para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de recaídas.

¿Qué es una tendinopatía?
Los tendones son estructuras de tejido conectivo que unen los músculos con los huesos. Su función principal consiste en transmitir la fuerza generada por el músculo para producir movimiento y aportar estabilidad a las articulaciones durante las actividades diarias y deportivas.
Aunque son tejidos muy resistentes, los tendones también necesitan adaptarse de forma constante a las cargas que reciben. Cada vez que caminamos, levantamos un objeto, corremos o practicamos un deporte, estas estructuras soportan fuerzas considerables. En condiciones normales, el organismo responde reforzando el tendón para que pueda tolerar esas demandas.
El problema aparece cuando la cantidad de carga supera la capacidad de adaptación del tejido o cuando no existe tiempo suficiente para recuperarse entre una actividad y otra. En estas circunstancias pueden desarrollarse cambios en la estructura del tendón que favorecen la aparición de dolor y disminución de la función.
Actualmente, el término tendinopatía engloba diferentes alteraciones del tendón y resulta más apropiado que "tendinitis", ya que en muchos pacientes no existe una inflamación predominante. En cambio, suelen observarse cambios relacionados con la organización de las fibras de colágeno, la respuesta del tejido a la carga y otros procesos biológicos que todavía continúan estudiándose.
Comprender este concepto es importante porque cambia la forma de abordar el tratamiento. Si el problema no consiste únicamente en inflamación, el objetivo tampoco debe ser solo "desinflamar". En muchos casos, el tratamiento busca favorecer que el tendón recupere progresivamente su capacidad para tolerar carga mediante un programa de rehabilitación individualizado.
¿Por qué aparecen las tendinopatías?
Una de las ideas más extendidas es que las tendinopatías aparecen de forma repentina después de un movimiento brusco. Aunque esto puede ocurrir en algunos casos, la mayoría de estas lesiones se desarrollan de manera gradual como resultado de un desequilibrio entre la carga que recibe el tendón y su capacidad para adaptarse.
En otras palabras, el problema no siempre consiste en hacer demasiado ejercicio, sino en que el tendón recibe más carga de la que puede tolerar en ese momento.
Algunos de los factores que pueden favorecer el desarrollo de una tendinopatía son:
Incrementos bruscos de actividad física
Es frecuente observar molestias cuando una persona aumenta repentinamente la intensidad del entrenamiento, incrementa el número de kilómetros que corre, cambia su rutina deportiva o vuelve a ejercitarse después de un periodo prolongado de inactividad.
Los tendones necesitan tiempo para adaptarse a estos cambios. Cuando la progresión es demasiado rápida, aumenta el riesgo de que aparezcan síntomas.
Movimientos repetitivos
No solo los deportistas desarrollan tendinopatías.
Trabajadores que utilizan herramientas manuales, personas que pasan muchas horas frente a una computadora, músicos, odontólogos o profesionales que realizan los mismos movimientos durante largos periodos también pueden someter determinados tendones a una carga repetitiva.
Con el tiempo, esta exposición continua puede contribuir al desarrollo de molestias si no existe una recuperación adecuada.
Déficit de fuerza muscular
Los músculos actúan como un sistema de protección para los tendones.
Cuando la musculatura pierde fuerza o resistencia, parte de la carga que normalmente absorberían los músculos puede recaer sobre el tendón, favoreciendo la aparición de síntomas.
Por esta razón, el fortalecimiento suele ocupar un papel central dentro de los programas modernos de rehabilitación.
Alteraciones biomecánicas
La forma en que una persona camina, corre, salta o realiza determinados gestos deportivos también influye en la distribución de las cargas.
Factores como la técnica deportiva, la movilidad articular, el control motor o la coordinación muscular pueden modificar la forma en que un tendón trabaja durante la actividad física.
En algunos pacientes, identificar y corregir estos factores forma parte del tratamiento fisioterapéutico.
Recuperación insuficiente
El entrenamiento produce un estímulo; la recuperación permite que el organismo se adapte.
Cuando el descanso es insuficiente, el volumen de entrenamiento aumenta demasiado rápido o no existe una adecuada planificación de las cargas, el tendón puede tener mayores dificultades para recuperarse completamente entre una sesión y otra.
Por ello, la recuperación también forma parte del entrenamiento y de la prevención de lesiones.
Factores individuales
La edad, algunas enfermedades metabólicas, el tabaquismo, determinados medicamentos y otros factores propios de cada persona también pueden influir en la capacidad del tendón para responder a la carga.
Esto explica por qué dos personas que realizan exactamente la misma actividad física pueden tener una evolución completamente diferente.
¿Qué sucede dentro del tendón cuando aparece una tendinopatía?
Durante muchos años se pensó que el dolor en un tendón era consecuencia de un proceso inflamatorio. Por ello, el tratamiento solía centrarse en reposo prolongado, antiinflamatorios y evitar cualquier actividad física.
Actualmente sabemos que, en la mayoría de las tendinopatías de evolución gradual, la situación es más compleja.
El tendón es un tejido vivo que responde continuamente a las cargas que recibe. Cuando la cantidad de esfuerzo es adecuada, el organismo es capaz de reparar pequeñas lesiones microscópicas y fortalecer la estructura del tendón. Es un proceso normal que ocurre durante el entrenamiento, el trabajo físico e incluso las actividades cotidianas.
Sin embargo, cuando la carga supera la capacidad de adaptación del tejido o la recuperación no es suficiente, el equilibrio comienza a romperse.
Las fibras de colágeno pueden perder parte de su organización, disminuye la eficiencia con la que el tendón transmite la fuerza y aparecen cambios biológicos que favorecen la aparición del dolor.
Por ello, muchas tendinopatías no deben entenderse únicamente como una lesión, sino como un tejido que ha perdido temporalmente parte de su capacidad para tolerar las demandas que antes realizaba sin dificultad.
Esta diferencia cambia completamente la estrategia de tratamiento.
El objetivo deja de ser simplemente "quitar la inflamación" y pasa a ser ayudar al tendón a recuperar progresivamente su capacidad funcional.
El dolor no siempre refleja el grado de lesión
Una de las situaciones que más preocupa a los pacientes ocurre cuando sienten dolor al mover una articulación y asumen que el tendón está "rompiéndose".
En realidad, el dolor y el estado estructural del tendón no siempre evolucionan de la misma manera.
Existen personas que presentan cambios importantes en estudios de imagen, como un ultrasonido o una resonancia magnética, y prácticamente no tienen molestias. Del mismo modo, otras personas pueden experimentar dolor intenso aunque las alteraciones estructurales sean pequeñas.
Esto ocurre porque el dolor depende de múltiples factores, entre ellos:
La sensibilidad del sistema nervioso.
El tiempo de evolución de la lesión.
La carga que recibe el tendón.
El estado general de salud.
Factores emocionales y niveles de estrés.
La calidad del descanso.
Por esta razón, en fisioterapia no tratamos únicamente una imagen de resonancia o un reporte de ultrasonido. Tratamos a una persona, considerando su historia clínica, sus objetivos y la forma en que responde al movimiento.
¿Por qué el reposo absoluto rara vez es la mejor solución?
Es lógico pensar que si un tendón duele, lo mejor es dejar de moverlo por completo.
Sin embargo, en la mayoría de las tendinopatías esta estrategia puede resultar contraproducente cuando se mantiene durante periodos prolongados.
Los tendones necesitan recibir estímulos mecánicos para conservar su resistencia. Si se elimina completamente la carga durante demasiado tiempo, el tejido puede perder parte de su capacidad para soportar esfuerzos cuando la persona intenta regresar a sus actividades.
Por ello, actualmente el tratamiento suele orientarse hacia un concepto conocido como manejo progresivo de la carga.
Esto significa ajustar temporalmente la cantidad de esfuerzo que recibe el tendón para permitir que continúe trabajando dentro de un rango que favorezca su adaptación, sin sobrecargarlo.
En la práctica, esto puede implicar modificar ciertos ejercicios, disminuir temporalmente el volumen de entrenamiento o adaptar algunas actividades laborales, pero no necesariamente suspender todo movimiento.
Cada caso debe evaluarse de forma individual, ya que la cantidad de carga adecuada varía según el tendón afectado, el nivel de dolor y los objetivos de cada paciente.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?
La fisioterapia tiene como objetivo identificar qué factores están contribuyendo a la tendinopatía y desarrollar un programa de rehabilitación adaptado a cada persona.
Más que enfocarse únicamente en aliviar el dolor, busca mejorar la capacidad del tendón para responder a las exigencias de la vida diaria, el trabajo o el deporte.
Después de una valoración funcional, el fisioterapeuta puede analizar aspectos como:
Movilidad de las articulaciones relacionadas.
Fuerza muscular.
Control del movimiento.
Patrones de marcha o carrera.
Técnica deportiva.
Actividades laborales.
Distribución de cargas.
Factores que puedan estar favoreciendo la sobrecarga del tendón.
Con esta información se establece un plan de tratamiento personalizado que puede integrar diferentes herramientas de fisioterapia según la evolución de cada paciente.
El objetivo es que la persona recupere la confianza para moverse y pueda regresar progresivamente a sus actividades habituales con una mejor capacidad para tolerar la carga.
El ejercicio terapéutico: la base del tratamiento moderno
En la actualidad, el ejercicio terapéutico es considerado una de las intervenciones con mayor respaldo científico para el tratamiento de muchas tendinopatías.
Esto no significa que todos los pacientes deban realizar los mismos ejercicios ni que exista una rutina universal.
Cada programa debe adaptarse al tendón afectado, al nivel de dolor, a la condición física y a las actividades que realiza cada persona.
Dependiendo del caso, el fisioterapeuta puede utilizar distintas estrategias, como:
Ejercicios isométricos para favorecer el manejo del dolor en determinadas etapas.
Programas de fortalecimiento progresivo para aumentar la capacidad del tendón para tolerar carga.
Ejercicios excéntricos cuando están indicados.
Trabajo funcional orientado a las actividades deportivas o laborales del paciente.
Entrenamiento del equilibrio, coordinación y control del movimiento cuando forman parte del problema.
Más que buscar una recuperación rápida, el objetivo consiste en desarrollar un tendón más resistente y mejor preparado para enfrentar las demandas cotidianas, disminuyendo el riesgo de recaídas.
Por ello, el ejercicio terapéutico no debe entenderse como una serie de movimientos genéricos, sino como una intervención cuidadosamente planificada y ajustada a la evolución clínica de cada paciente.
Educación: una parte fundamental de la recuperación
Uno de los componentes más importantes del tratamiento ocurre fuera de la clínica.
Comprender qué actividades pueden mantenerse, cuáles conviene modificar temporalmente y cómo progresar de forma segura suele ser tan importante como las propias sesiones de fisioterapia.
Durante el proceso de rehabilitación es habitual trabajar aspectos como:
La programación del entrenamiento.
La ergonomía en el trabajo.
La técnica deportiva.
Los tiempos de recuperación.
El uso adecuado del calzado cuando es relevante.
Estrategias para disminuir el riesgo de recaídas.
Cuando el paciente entiende cómo responde el tendón a la carga y participa activamente en su rehabilitación, suele ser más fácil mantener los resultados obtenidos a largo plazo.

¿Qué herramientas puede utilizar la fisioterapia para tratar una tendinopatía?
Después de la valoración inicial, el fisioterapeuta determina qué intervenciones pueden ser más adecuadas según el tendón afectado, el tiempo de evolución de la lesión, el nivel de dolor y los objetivos del paciente.
No todas las personas requieren las mismas técnicas. Por ello, el tratamiento debe individualizarse y ajustarse conforme evoluciona cada caso.
En Jing Clínica de Rehabilitación Física, las diferentes herramientas terapéuticas se utilizan como parte de un programa integral de rehabilitación, donde el ejercicio terapéutico constituye el eje principal del tratamiento y las demás intervenciones actúan como complemento cuando están indicadas.
Terapia manual: mejorar el movimiento para distribuir mejor las cargas
La terapia manual comprende un conjunto de técnicas realizadas directamente por el fisioterapeuta para valorar y tratar alteraciones del movimiento en músculos, articulaciones y tejidos blandos.
En una tendinopatía, el problema no siempre se encuentra únicamente en el tendón.
Por ejemplo, un paciente con dolor en el manguito rotador puede presentar limitaciones en la movilidad de la escápula o de la columna torácica. Del mismo modo, una persona con tendinopatía aquílea puede tener restricciones en la movilidad del tobillo que modifican la forma en que el tendón recibe la carga.
Cuando estas alteraciones están presentes, la terapia manual puede formar parte del tratamiento con el objetivo de:
Favorecer la movilidad articular.
Disminuir tensión excesiva en estructuras musculares relacionadas.
Mejorar la calidad del movimiento.
Reducir compensaciones que puedan aumentar la carga sobre el tendón.
Es importante entender que la terapia manual no sustituye el ejercicio. Ambas intervenciones suelen complementarse dentro del proceso de rehabilitación.
Láser terapéutico: una herramienta complementaria
El láser terapéutico es una modalidad utilizada en fisioterapia que emplea energía lumínica con fines terapéuticos.
Dependiendo de las características del paciente y de la etapa de la lesión, puede incorporarse como parte del tratamiento para complementar otras intervenciones.
La evidencia científica sugiere que, en determinados casos, el láser terapéutico puede contribuir al manejo del dolor y favorecer procesos fisiológicos relacionados con la recuperación de los tejidos. Sin embargo, su efectividad depende de múltiples factores, como el tipo de lesión, los parámetros utilizados y la integración con un programa adecuado de ejercicio terapéutico.
Por esta razón, en nuestra práctica clínica no se utiliza como un tratamiento aislado, sino como un recurso adicional cuando existe una indicación específica.
Ultrasonido terapéutico
El ultrasonido terapéutico utiliza ondas mecánicas de alta frecuencia para generar diferentes efectos sobre los tejidos.
Aunque durante muchos años fue una de las herramientas más utilizadas para el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas, actualmente se considera un complemento dentro de un programa de rehabilitación y no el elemento central del tratamiento.
En pacientes seleccionados, el ultrasonido puede formar parte de las estrategias dirigidas al manejo del dolor y a favorecer procesos fisiológicos relacionados con la recuperación de tejidos blandos.
Su utilización siempre debe responder a una valoración clínica y formar parte de un plan de tratamiento individualizado.
Electroterapia
Las corrientes terapéuticas pueden utilizarse con distintos objetivos dentro del proceso de rehabilitación.
Dependiendo de las necesidades del paciente, pueden ayudar a facilitar la activación muscular, contribuir al manejo del dolor o mejorar la tolerancia a determinadas fases del ejercicio terapéutico.
Al igual que ocurre con otras modalidades físicas, la electroterapia no reemplaza el fortalecimiento progresivo del tendón ni corrige por sí sola los factores que originaron la lesión.
Su función consiste en complementar un programa integral de fisioterapia cuando el fisioterapeuta considera que puede aportar beneficios dentro del contexto clínico del paciente.
¿Cuánto tiempo tarda la recuperación?
No existe una respuesta única.
El tiempo de recuperación depende de múltiples factores, entre ellos:
El tendón afectado.
El tiempo que lleva presente la lesión.
La magnitud de la sobrecarga.
La edad.
El estado general de salud.
La constancia con el tratamiento.
El cumplimiento del programa de ejercicios.
En términos generales, las tendinopatías requieren paciencia.
Los tendones se adaptan más lentamente que otros tejidos del organismo, por lo que la recuperación suele ser gradual.
Más que buscar una mejoría inmediata, el objetivo consiste en desarrollar una recuperación estable que permita retomar las actividades con mayor seguridad y disminuir el riesgo de recaídas.
Durante este proceso es frecuente que el programa de rehabilitación vaya modificándose conforme aumenta la capacidad del tendón para tolerar carga.
¿Cómo reducir el riesgo de recaídas?
Una vez que el dolor disminuye, muchas personas regresan rápidamente al mismo nivel de actividad que realizaban antes de lesionarse.
Sin embargo, este suele ser uno de los principales motivos por los que reaparecen las molestias.
Para disminuir el riesgo de recaídas, generalmente se recomienda:
Aumentar la carga de forma progresiva
Los cambios bruscos en el entrenamiento o en las actividades laborales incrementan las demandas sobre el tendón.
Siempre que sea posible, resulta preferible realizar incrementos graduales.
Mantener el fortalecimiento
Aunque el dolor desaparezca, continuar con ejercicios de fuerza específicos puede ayudar a mantener la capacidad del tendón para responder a las cargas habituales.
Respetar los periodos de recuperación
El descanso también forma parte del entrenamiento.
Alternar adecuadamente los días de mayor intensidad con periodos de recuperación favorece la adaptación de los tejidos.
Revisar la técnica deportiva
En algunos pacientes puede ser útil analizar la técnica de carrera, los gestos deportivos o la ergonomía laboral para identificar factores que puedan estar contribuyendo a la sobrecarga.
Escuchar las señales del cuerpo
Un aumento progresivo de molestias durante varias sesiones de entrenamiento no siempre significa que exista una lesión grave, pero sí puede indicar que el tendón necesita un ajuste temporal en la carga.
Aprender a reconocer estas señales permite actuar antes de que el problema evolucione.
¿Cuándo acudir con un fisioterapeuta?
Buscar atención temprana puede hacer que el proceso de rehabilitación sea más sencillo y ayudar a identificar factores que podrían favorecer la persistencia del problema.
Es recomendable solicitar una valoración cuando:
El dolor persiste durante varias semanas.
Las molestias limitan actividades deportivas o laborales.
El dolor reaparece cada vez que intentas retomar el ejercicio.
Existe pérdida de fuerza o dificultad para realizar movimientos habituales.
Las molestias no mejoran a pesar de haber disminuido la actividad.
Una valoración funcional permite determinar qué estructuras están involucradas y establecer un plan de tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.
Preguntas frecuentes sobre las tendinopatías
¿Tendinitis y tendinopatía son lo mismo?
No exactamente.
Durante muchos años se utilizó el término tendinitis para describir cualquier dolor en un tendón. Sin embargo, hoy sabemos que muchas de estas lesiones no presentan un proceso inflamatorio predominante.
Por ello, actualmente el término tendinopatía se considera más apropiado, ya que engloba diferentes cambios que pueden presentarse en el tejido tendinoso y que requieren un abordaje individualizado.
¿Debo dejar de hacer ejercicio si tengo una tendinopatía?
No necesariamente.
En muchos casos, suspender completamente la actividad física durante periodos prolongados puede no ser la mejor estrategia.
Lo más recomendable suele ser ajustar temporalmente la carga y mantener un programa de ejercicio adaptado a la evolución de cada paciente.
El objetivo no es evitar el movimiento, sino encontrar un nivel de actividad que permita al tendón continuar adaptándose de forma segura.
¿Necesito una resonancia magnética para iniciar tratamiento?
No siempre.
El diagnóstico de muchas tendinopatías puede realizarse mediante una adecuada valoración clínica y exploración física.
Los estudios de imagen, como el ultrasonido o la resonancia magnética, pueden ser útiles en determinados casos, especialmente cuando existe sospecha de otras lesiones asociadas o cuando la evolución clínica hace necesario obtener información adicional.
La indicación de estos estudios debe individualizarse según cada paciente.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse un tendón?
No existe un tiempo de recuperación igual para todas las personas.
La evolución depende de múltiples factores, entre ellos:
El tendón afectado.
El tiempo de evolución de la lesión.
La capacidad del paciente para tolerar la carga.
El cumplimiento del programa de rehabilitación.
La presencia de otras enfermedades.
En términos generales, la recuperación suele ser progresiva y requiere constancia. Más que buscar cambios inmediatos, el objetivo consiste en desarrollar una adaptación duradera del tendón.
¿Las tendinopatías pueden volver a aparecer?
Sí.
Como ocurre con muchas lesiones musculoesqueléticas, existe la posibilidad de recaídas si persisten los factores que favorecieron la sobrecarga del tendón.
Por ello, una parte importante de la rehabilitación consiste en enseñar al paciente cómo progresar adecuadamente en sus actividades, reconocer señales tempranas de sobrecarga y mantener estrategias de prevención a largo plazo.
¿La fisioterapia puede evitar una cirugía?
Cada caso debe evaluarse de forma individual.
Dependiendo del diagnóstico y de las características de la lesión, la fisioterapia puede formar parte del tratamiento conservador indicado por el médico tratante.
Cuando existe una indicación quirúrgica clara, la fisioterapia también desempeña un papel importante tanto en la preparación previa como en la recuperación posterior a la cirugía.
¿Cuándo debo acudir con un fisioterapeuta?
Es recomendable solicitar una valoración cuando:
El dolor persiste durante varias semanas.
Las molestias interfieren con el trabajo o el deporte.
El problema reaparece cada vez que retomas la actividad física.
Existe pérdida de fuerza o dificultad para realizar movimientos habituales.
El dolor limita actividades cotidianas.
Una valoración temprana puede ayudar a identificar los factores que están contribuyendo al problema y definir un plan de tratamiento adaptado a cada paciente.
Conclusión
Las tendinopatías son lesiones frecuentes que pueden afectar la calidad de vida, el rendimiento deportivo y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Aunque en muchas ocasiones comienzan con molestias leves, ignorar los síntomas puede favorecer que el problema se prolongue y resulte más difícil de manejar.
Actualmente sabemos que el tratamiento va mucho más allá del reposo o del control temporal del dolor. Comprender cómo responde el tendón a la carga y desarrollar un programa de rehabilitación individualizado son aspectos fundamentales para favorecer una recuperación progresiva y reducir el riesgo de recaídas.
En Jing Clínica de Rehabilitación Física entendemos que cada paciente tiene objetivos, actividades y necesidades diferentes. Por ello, realizamos una valoración funcional completa para identificar los factores que pueden estar influyendo en la lesión y diseñar un plan de atención personalizado.
Nuestro propósito es acompañarte durante todo el proceso de rehabilitación para que puedas recuperar la confianza en el movimiento y regresar de forma progresiva a las actividades que disfrutas.
Agenda una valoración profesional
Si presentas dolor persistente en el hombro, codo, rodilla, tobillo o pie, o has notado que las molestias reaparecen cada vez que haces ejercicio o realizas determinadas actividades, una valoración fisioterapéutica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y qué alternativas de tratamiento pueden ser apropiadas para tu caso.
En Jing Clínica de Rehabilitación Física, en Ciudad Satélite, Naucalpan, realizamos una evaluación funcional que incluye el análisis del movimiento, la fuerza, la movilidad y los factores que pueden estar contribuyendo a la sobrecarga del tendón.
Con base en esta información diseñamos un programa de rehabilitación personalizado, adaptado a tus objetivos y a la etapa en la que se encuentra tu lesión.
Agenda una valoración y conoce cuál puede ser el abordaje más adecuado para ayudarte a volver a moverte con seguridad.


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